8.19.2011

Como pasa el tiempo...

Últimamente he leído ya sea en Facebook o en Twitter comentarios de que se acaban las vacaciones y comienza la compra de útiles, forrar libros y demás, y el gasto que representa, además de la flojera ...

Y fue ahí cuando me puse a pensar que hace no mucho tiempo (ok si, hace mucho tiempo) cuando era más pequeña, era una emoción el regreso a clases: ir a comprar mis útiles era lo máximo; casi todas las vacaciones leía y leía mi lista de útiles esperando con ansia la hora en que mis padres me llevaran a comprar todo. Cuando por fin llegaba el día (que por lo general era una semana antes), era de lo mejor: le ayudaba a mis papás a buscar las cosas, las escogía, ayudaba a cargar y así nos la pasábamos casi todo el día de una tienda a otra, hasta que por fin terminábamos en una (que por lo general era a la primera en la que habíamos entrado).
Lo que más me emocionaba era comprar el estuche y la mochila, que cada año quería uno nuevo porque cambiaban los personajes que estaban de moda.
Y cómo olvidar los berrinches que hacía porque me compraran unos colores nuevos; si, porque los que había usado el año pasado estaban casi nuevecitos y claro, era un desperdicio que compraran nuevos, pero yo, insistía en que quería unos así que algunas veces los lograba convencer, y ahora tengo una caja llena de colores, todos de la misma marca, e intactos.
Lo que sí no me gustaba tanto era forrar los cuadernos, nunca me dejaban ponerle estampas por todos lados, sólo nos limitaban a la del nombre u.u  , era cansado cortar y cortar diurex (sólo hacpia eso, porque si hacía lo demás seguramente hubiera quedado horrible) pero que bellos se veían cuando ya estaban todos forraditos y listos para usarse.

Otra cosa que recuerdo era que no me gustaban las vacaciones, o tal vez si, pero las primeras dos semanas, y cada vez estaba más ansiosa por entrar a la escuela para ver a mis compañeros y los nuevos que entrarían, los maestros ( porq en ese entonces me tocaban puros q eran la onda) y por supuesto, presumir mis cosas nuevas.

Conforme fui creciendo el panorama cambió: cuando entré a la prepa cada que salía de vacaciones era lo mejro que me podía pasar y aunque todavía me quejaba de que eran muchas ya no les hacía el feo.
Ya no había que comprar útiles, o si, pero eran solo unos 2 o 3 cuadernos y una pluma para sobrevivir, ya no habia que forrarlos y por fin podia comprarlos del tamaño, color, y forma que quisiera, a menos que algún maestro medio payasín dijera lo contrario =D.

En la universidad practicamente cambió mi opinión sobre las vacaciones, es lo que más disfruto, el no hacer nada, pero nada en absoluto es bastante placentero, aunque agote todas mis posibilidades y el aburrimiento sea cada vez más frecuente, es algo que puedo soportar. Los "útiles" es un cuaderno, como sea, de lo que sea y una pluma, suficiente para sobrevivir en las 8 materias que te den durante el semestre.
El hecho de entrar a la escuela hace que te dé mucha más flojera de la que tienes habitualmente en las vacaciones y entras en un mini estado de depresión al volver a la triste realidad.



Ahora veo el gasto que representaba para mis padres cada año comprar todo lo que pedían en la escuela, que era bastante y creo hasta la fecha siguen pidiendo cosas que luego ni se utilizan.
Pero aún así ellos jamás decían nada (al menos enfrente de mí) para no quitarme esa ilusión, que ahora yo veo en los niños pequeños, esperando esta emoción les dure mucho más tiempo. aunque tarde o temprano pasará el tiempo y pronto recordarán todo eso como lo hago yo (y espero ustedes también) en este momento.


El dinero que invertían y el porqué a veces no me compraban exactamente lo que yo pedía